Integración de varios sistemas eléctricos y electrónicos dentro del vehículo para garantizar una comunicación e interoperabilidad perfectas.
Distribuir recursos informáticos y de gestión de energía para optimizar el consumo de energía en todo el vehículo.
El uso de sensores, actuadores y redes de comunicación para manejar la adquisición, el procesamiento y la transmisión de datos, lo que garantiza confiabilidad y baja latencia.
Desarrollar mecanismos de diagnóstico y seguimiento para detectar y mitigar fallas.
Sólidas medidas de seguridad implementan protocolos de comunicación seguros, mecanismos de cifrado y sistemas de detección de intrusos.
Integración más sencilla de nuevas características y tecnologías sin requerir cambios significativos en la infraestructura eléctrica del vehículo.